lunes, 14 de enero de 2013

Cerrojos II


Para escuchar







 …

Sin quererlo ha mirado a través de una ventana, ha visto el cielo, descubriendo una felicidad con la que no contaba, que no entiende. Se le ha parado el aliento en pecho, se le han removido los mares en los ojos. Ahora la dama grita por aquellos que no necesitan, que no buscan, no pelean, no desean... pero encuentran.
Sueña con ello.
Sueña con ellos…
… y se da cuenta que  en aquel miserable plato, algunas veces compartido, no queda ni el recuerdo de la puta migaja que podían haber dejado. No hay una puñetera gota de vino en la copa con la que pueda saciarse. Se han acabado todas las jodidas provisiones, deboradas por aquellos que ni siquiera tenían hambre. Quizá no estaba invitada al banquete, pero lo que está claro es que todo el mundo come y engorda, mientras la dama solo pierde peso, mientras la dama pierde hasta las sombras en la más insoportable de las inaniciones mezcla de la envidia y el asco.

Los candados arden en las manos.
Los candados vuelan con rabia desde sus manos huesudas.
Los candados estallan el cristal de la ventana.
Si pudiera iría detrás de ellos, rompiendo los cristales a mordiscos, destrozando las ventanas a codazos, arrancando la madera con manos, con los pies descalzos. Que mierda de infierno blanco es este? Qué son esos azulejos brillantes que se burlan de su reflejo? Qué es este espacio agonizante, esta desgraciada cárcel de alta  pulcritud y excesiva limpieza? Lo suficientemente limpias y resplandecientes para que no quede ni un solo rincón arrugado, deforme, y colgante que pueda pasar desapercibido. Fríos azulejos, para que no exista ni un pequeño resquicio de calidez.
Ni comodidad, ni valentía. Ni se mulle entre cojines que no existen, ni encuentra las herramientas para girar aquella esquina que marca el límite. Así que, posiblemente, mañana estará, la insoportable dama blanca, tumbada sobre los azulejos fríos, agonizando al consumirse en tripas envenenadas de ella misma, de su propia incomprensión, de letanía y de desprecio. Se tumbará derramando vísceras pustulentas de recuerdos mal digeridos por todos los poros, gaseando fluidos descompuestos de rabia, celos y envidia, que se irán convirtiendo en costras asquerosas. A su lado quedarán sin ningún tipo de glamour, los mechones caídos. Dará asco.

Que importa ya? No entiende al mundo, ni a la política, ni a la gente, ni ellos la entienden.

Solo importa si sigues creyendo en algunas frases;
Love will come, set me free....

Esas frases son las que mueven el mundo