
...y muchas más.
En honor al fruto de un gran artista, la libre interpretación de una mujer a su obra...
Hoy un paseo por la cultura; de los ilustrados, los iluminados, y sobre todo, de los visionarios.
¿Como se vivió la entrada de la mujer al mundo del arte? No lo consideremos feminismo, es simplemente un "a reirse para no olvidar":
Tucidides, en el siglo V a.c., escribió que la mejor mujer es aquella de la que hay lo mínimo que decir.
En el s XIV, Boccacio, en su libro “De Claris Mulieribus”, que es una recopilación de 104 mujeres reales o míticas, menciona tres pintoras de la antigüedad clásica, a las que tiene la delicadeza de dedicar estas palabras: “Opino que sus proezas eran dignas de alabanza, porque el arte es ajeno a la mente de la mujer y tales logros no pueden llevarse a cabo sin una gran dosis de talento, que en las mujeres suele ser más bien escaso”.
Alberto Durero dijo al comprar por un florín una miniatura de Cristo iluminada por una joven de 18 años llamada Susan Hornebour: “Gran maravilla que una mujer sea capaz de hacer esto”
Giorgio Vasari, en “vida de los artistas” dice que la diligencia es más propia de la mujer artista que el genio, que es propio del hombre.
Del mismo Vasari, reseño también el comentario que hizo sobre la escultora Properzia di Rossi: “Si las mujeres se entregan al arte con demasiada diligencia, se arriesgan a dar la impresión de que nos quieren quitar la palma de la supremacía”
En el s. XVIII, en plena efervescencia de la igualdad, el ilustrado Rousseau consideraba que las mujeres carecían de las facultades intelectuales del hombre y, por lo tanto, no podrían contribuir al arte. En su novela “Emile”, editada en 1762, en vísperas, como quien dice, de la Revolución Francesa, consideraba que las virtudes innatas de la mujer , entre otras, eran la vergüenza, el recato, saber embellecer, y el deseo de agradar.
George Paston, en “Memorias del siglo XVIII”, escribe que “modelar bien el barro, se considera de mucho talento, y antifemenino, mientras que modelar mal la cera o la miga de pan es una ocupación enteramente femenina”.
Ya en el siglo XIX, el psicólogo Cesar Lombroso, citaba una frase del novelista Goncourt muy celebrada en su época; “No hay mujeres geniales, las mujeres geniales son hombres”
También en el siglo pasado dijo Renoir: “Considero a las escritoras, abogadas y políticas (como George Sand, Madame Adam y otras pelmas) como monstruos, como terneras de cinco patas… la mujer artista es, sencillamente…. Ridícula” .
Sin palabras.